Per Ginés Haro Pastor.

La Comisión Europea presenta, por primera vez, un paquete de medidas de apoyo al emprendimiento y las empresas sociales, entre las que se incluyen un fondo de 90 millones euros.

“Las empresas sociales son una de las bazas con un gran potencial sin explotar en nuestro Mercado Único Europeo”

No lo digo yo, sino el Comisario del Mercado Interior, Michel Barnier. Es más, el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, añade:

 “Las empresas sociales son un buen ejemplo de un enfoque responsable a la hora de hacer negocios, jugando un papel muy importante en el crecimiento económico y la creación de empleo”.

José Manuel Barroso, president de la Comissió Europea i Michel Barnier, Comissari Europeu pel Mercat Interior i Serveis, a la Conferència per la promoció de l'Emprenedoria Social

Estas declaraciones se realizaron el pasado 18 de noviembre, durante la presentación de la Social Business Initiative: el “Primer acontecimiento político sobre economía y empresa social organizado por la Comisión Europea”, tal y como expresa Hugues Sibille, pionero de la economía social y vice-presidente de la Credit Cooperatif.

El acto contó con la participación de más de 1.100 delegados, entre los que se encontraban ministros de Polonia, Reino Unido, Dinamarca y Túnez, el premio Nobel Muhammad Yunus, así como máximos representantes de las principales instituciones políticas, económicas y sociales europeas.

Este gran interés no refleja otra cosa que algo importante se está cociendo en la Unión Europea para el sector del emprendimiento social. Por todos es sabido que en el continente se están buscando nuevas fórmulas políticas y económicas para salir de la grave situación actual. Se necesita un nuevo marco que integre el desarrollo económico, la sostenibilidad ambiental, la inclusión social y la creación de empleo. Las buenas noticias son que, por primera vez, Europa mira a las empresas sociales como un actor clave en este sentido. ¡Al fín!

La Social Business Initiative representa una fuerte apuesta política, un reconocimiento a la contribución y al gran potencial que tienen las empresas sociales en la construcción del futuro de Europa. Según datos de la propia Comisión, las empresas sociales ya representan el 10% de todas las empresas europeas y emplean a 11 millones de personas, el 6% del total.

La Iniciativa pretende establecer un contexto que facilite el desarrollo de la economía social con tres líneas básicas de actuación: acceso a financiación, mejora de la reputación del sector y normalizar la legislación a nivel europeo, reduciendo la burocracia.

En el presupuesto 2014-20 ya se han incluido 90 millones de euros para facilitar la financiación a empresas sociales. Además, se prioriza el acceso de emprendedores e innovadores sociales a los 375 millones de euros disponibles de los fondos estructurales. Con el lanzamiento del European Investment Fund, a principios del 2012, se fomentará la inversión social con un fondo de hasta 100 millones de euros. En la Iniciativa también se prioriza el fomento de cambios y clarificaciones en el sistema de compra pública para facilitar a las empresas sociales el acceso a contratos públicos.

Por otro lado, la Iniciativa admite que las empresas sociales comparten las mismas dificultades que cualquier pequeña y mediana empresa y, por lo tanto, se pueden beneficiar de las iniciativas del Small Business ACt for Europe. Personalmente creo que esta declaración es un gran paso en el reconocimiento del sector. El mes pasado asistí en Bruselas, invitado por la Comisión Europea, al evento colofón de la Semana de la Pequeña y Mediana Empresa 2011. En el acto, presidido por Mr A.Tajani, Vice-Presidente de la Comisión Europea, no se mencionó a las empresas sociales. Una sorpresa para mi teniendo en cuenta la dimensión del sector, según las propias cifras reconocidas por la Unión Europea. Que ahora se mencione explícitamente a las empresas sociales coloca al sector en el nivel que se merece.

La Social Business Initiative también reconoce que el sector del emprendimiento social tiene una especificad propia, con unos problemas característicos que la definen. Entre estos destaca el poco grado de reconocimiento popular del sector, su poca presencia en los sistemas de educación europeos y la existencia a lo largo de Europa de una amplia gama de definiciones. Sin lugar a dudas, tres problemas a los que todos podemos contribuir para superarlos.

Desde mi punto de vista, el gran reto de la Iniciativa es lograr que las empresas sociales a nivel local se beneficien de la misma. Como apunta Jonathan Bland, CEO de Social Business International, a lo largo de los años se han aprobado muchas iniciativas europeas sin que realmente nunca hayan llegado a impactar en lo local. Según él, y yo no podría estar más deacuerdo, para que la Iniciativa consiga ese impacto local habría que fomentar un ecosistema en el que se logre un conocimiento generalizado del concepto de empresa social, así como una pluralidad de tipos y formas de empresas. Un ecosistema en el que se cree una base de conocimiento sobre diferentes modelos de negocio sociales y se facilite su difusión y estudio. Habría que desarrollar metodologías apropiadas para medir el impacto social, así como dar más apoyo público a las empresas sociales, cambiando leyes y normativas para facilitar el acceso de estas a los contratos públicos.

Sin duda, la European Social Business Initiative supone un gran avance en la consolidación de una nueva forma de hacer negocios. Ahora toca ponerla en práctica.

Ginés Haro Pastor, gestor, formador y consultor en emprendimientos sociales. Actualmente trabaja para The Guardian, en Londres, creando el mayor network profesional a nivel mundial de emprendedores sociales.